jueves, 10 de abril de 2025

Mi camino En Mi Niñez Primordial

Un Principio Contínuo

La mezcla de mi crianza está organizada desde mi nacimiento, un sábado 22 de enero. Un día donde comenzaba el calor del día y mi madre, de unos veinte y más años, se enfrentaba a un padre escaso de sesos y abundante de mañas, tanto así que tuvo que trabajar y completar sus estudios mientras me hacia cuidar por otras personas...

En ese ir y venir, mi vida dio un giro maravilloso. Una familia grande, con un padre ex-marino, Carlos Gonzáles, trabajando en el gobierno después de ser jubilado y de excelentes principios de vida y trabajo; una madre - Adelina Oyarzún - abnegada a su fe, dolores, familia, de excelente crianza y criterios;unos hijos de ambos... me recibieron en mi infancia primordial. 

Mi camino entonces, fue recorrido por muchos altos y bajos, dentro de la normalidad de dicha familia, Entre otros principios que aprendí de vida la honestidad, el trabajo esmerado, comprensión a los demás y sus dolores, cuentos de la cripta... entre otros. El amor por la lectura, y por cierto, gracias a ello, pude incrementar la lectura vivaz ya que ¡tenían una biblioteca en casa!

Era un curioso permanente. Durante mi vida escolar, mi familia complementaba mis conocimientos con la aplicación misma en áreas como la aritmética, el cálculo, la lectura y las ciencias. No los vi ir a la iglesia, pero si tenían una fe en común. 

Mis hermanos fueron, por cierto todos unos intelectuales y excelentes deportistas, con excepción de la mayor, con problemas de Obesidad. La menor desertó por embarazo después de casarse. El del medio un tuercas, que vive hoy en día en los Estados. La mayor es Educadora Diferencial. Sí, eran tres: Johana, Hernán y Rosana.

El momento de mi niñez que cambió algunos acontecimientos tuvo lugar al cambiarnos momentáneamente a la isla grande de Chiloé, específicamente al lugar llamado Diañ, en la isla de Quinchao. Una travesía por camión de flete, yunta de bueyes y una casa maternal de tres niveles en palafito casi eterno. Esta casa aguanto un terremoto y maremoto gestado en Valdivia por años 60. En ese lugar lo físico era algo tangible, desde despertar hasta dormir. Recuerdo tenerle miedo al viento, las bravas olas y a las tormentas eléctricas que se gestaban en aquél lugar. Aprendí que si no les tenía miedo, podrían convertirse en un paisaje hermoso y manifestador del poder de un ser Divino amoroso. Por cierto las postales de los atardeceres son maravillosas.

Al pasar aquella etapa, tendría yo unos 10 años y medio, cuando mi madre real me visitó y propuso llevarme con ella. Y, al finalizar mi periodo de estudios anual, visitaría a mis padres 'adoptivos'. Lo cuál acepté por decisión propia y autorización entre mis padres. Esta etapa la llamo 'MI NIÑEZ FELIZ'. Agradezco esta etapa, porque considero que esta me orientó por la vida misma. TAL CUAL EL NIÑO, TAL CUAL EL ADULTO. No recuerdo alguna situación en mi niñez que no halla sido de aprendizaje por el estudio, experiencias y sacrificios.

Para concluir, mi infancia primordial fue contenida por la severidad, resistencia a los cambios, cultura del trabajo y estudios permanente, experiencia; esto infundió una fuerza alentadora ante los cambios, con el fin de soportar a los mismos. Jugué, lloré, me accidenté, y muchos etcétera. Al mirar en retrospectiva, el paisaje del sur hermoseó mi vida.



1 comentario:

  1. Seguiré publicando mis recuerdos cada cierto tiempo. Mis anhelos me dicen en la siguiente hora, pero va a tardar algo más. Paciencia... ;)

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Actualmente... Vivo en mi casa, Viña del mar, junto a mi esposa y mi hijo.  Tengo también una perrita de siete meses y un gato de tres años...